Bendita y maldita innovación

La tecnología automovilística juega malas pasadas en la vida diaria. No lo digo yo, sólo relato una experiencia vivida el pasado viernes 20 de abril en la localidad granadina de Guadix, provocada por la efectividad en los sistemas de seguridad de un vehículo, más concretamente un Hyundai Tucson.
Y es que cuando tomamos la decisión de comprar un coche nunca pensamos que nos vamos a dejar la llave dentro, y además, sólo pretendemos fardar con los amigos cuando comentamos que a los 30 segundos se cierra el seguro y se suben las ventanillas. Para colmo de males, en este caso no fue una de esas ocasiones en las que se busca impresionar a un prójimo, pues el problema fue que el conductor, depositando unas cajas dejó la llave en el asiento de atrás.
Hasta aquí todo normal si no tenemos en cuenta que nos marchábamos de Guadix, que estábamos muy cansados y ansiabamos llegar a casa lo antes posible ¡Ay! Bendita y maldita innovación que nos provocó un retraso de más de una hora y la inquietud de ver la luna del coche quebrada.
A todo esto, una legión de periodistas digitales exhaustos que habían salido del Teatro Mira de Amescua de la localidad accitana, tomaba café cerca de donde ocurría el suceso, cuando llegaron los bomberos para socorrer al propietario del todoterreno de moda en EEUU.
Tras examinar conciezudamente la situación los dos avezados bomberos, llegaron a la conclusión de que había que utilizar un par de cuñas de madera y un alambre, equipamiento básico para recuperar las llaves de un coche de última generación. Después de varias aproximaciones desde diferentes frentes, los miembros del cuerpo lograron acceder al vehículo pero los primeros intentos de abrir las puertas fueron infructuosos.
Decidiendo cambiar la estrategia de apertura, también afrontaron el problema desde una puerta trasera, las más cercana a donde dormitaba lánguidamente el mando de apertura de las puertas. Tras lograr acceder de nuevo, y maniobrando en diferentes direcciones lograron pulsar el sensible botón del control remoto que automaticamente desbloqueó las puertas.
Aplausos, vítores y abrazos se sucedieron tras lograr la ansiada apertura del vehículo, y en la cara de los bomberos se percibía esa sonrisa de satisfacción tras el trabajo bien hecho. De todo ello damos fe quien suscribe estas líneas y el fotógrafo Pepe Villoslada, que facilitó la instantánea del propietario del vehículo y el mando que ilustra este post.
Lo dicho: Bendita y maldita innovación
Y es que cuando tomamos la decisión de comprar un coche nunca pensamos que nos vamos a dejar la llave dentro, y además, sólo pretendemos fardar con los amigos cuando comentamos que a los 30 segundos se cierra el seguro y se suben las ventanillas. Para colmo de males, en este caso no fue una de esas ocasiones en las que se busca impresionar a un prójimo, pues el problema fue que el conductor, depositando unas cajas dejó la llave en el asiento de atrás.
Hasta aquí todo normal si no tenemos en cuenta que nos marchábamos de Guadix, que estábamos muy cansados y ansiabamos llegar a casa lo antes posible ¡Ay! Bendita y maldita innovación que nos provocó un retraso de más de una hora y la inquietud de ver la luna del coche quebrada.
A todo esto, una legión de periodistas digitales exhaustos que habían salido del Teatro Mira de Amescua de la localidad accitana, tomaba café cerca de donde ocurría el suceso, cuando llegaron los bomberos para socorrer al propietario del todoterreno de moda en EEUU.
Tras examinar conciezudamente la situación los dos avezados bomberos, llegaron a la conclusión de que había que utilizar un par de cuñas de madera y un alambre, equipamiento básico para recuperar las llaves de un coche de última generación. Después de varias aproximaciones desde diferentes frentes, los miembros del cuerpo lograron acceder al vehículo pero los primeros intentos de abrir las puertas fueron infructuosos.
Decidiendo cambiar la estrategia de apertura, también afrontaron el problema desde una puerta trasera, las más cercana a donde dormitaba lánguidamente el mando de apertura de las puertas. Tras lograr acceder de nuevo, y maniobrando en diferentes direcciones lograron pulsar el sensible botón del control remoto que automaticamente desbloqueó las puertas.
Aplausos, vítores y abrazos se sucedieron tras lograr la ansiada apertura del vehículo, y en la cara de los bomberos se percibía esa sonrisa de satisfacción tras el trabajo bien hecho. De todo ello damos fe quien suscribe estas líneas y el fotógrafo Pepe Villoslada, que facilitó la instantánea del propietario del vehículo y el mando que ilustra este post.
Lo dicho: Bendita y maldita innovación



1 Comments:
Plas plas plas!!! La cronica en rosa :)
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